El muchacho del Apollo cómico…

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…Y en el puesto del medio, el de atrás, ese que tiene cinco lugares y teniendo el privilegio de sentarme allí, en el centro para observar y aprender que la vida tiene muchas facetas buenas, malas, medias ò peores, pero que al fin y al cabo reflejan nuestros miedos, fracasos, éxitos y progresos, plasme la idea de grabar en mi memoria esas situaciones que te dicen quienes somos y hacia donde vamos.

El muchacho del Apollo cómico…

El capitán y piloto de la misión permanecía allí inerte, déspota y ajeno, no pedía creden$$$iales, no escuchaba ni respondía a recomendaciones o solicitudes de los tripulantes.
Luego de permanecer en una marcha tensa como de un sueño en el que el protagonista cae y no quiere caer, en una velocidad que apenas podría haber llegado a los cinco kilómetros por cada cuatro horas, tras muchos minutos de tortura, cansancio y pensamientos errantes de que podría significar esta situación, el muchacho entro en un estado de alerta y es que inexplicablemente el capitán acelero como si el vehiculo tuviera un propulsor jet que indicaba que podría llegar a la orbita esperada para el anclaje final de su misión.



Si, su misión, encender el equipo de transmisión de audio a un volumen estridente y con una melodía que asemejaba a los aullidos de los perros del bosque árido de Marte, con unos acordeones rimbombantes chillantes que lastimaban los oídos de los tripulantes y cualquiera que pudiera estar cerca de la nave.
En pleno viaje, la nave tambaleaba y discutía a vivas voces con otras naves que seguían la ruta establecida, y es que al parecer esta era el reencuentro de los seres habitantes que dibujaba la torre de babel, era incomprensión absoluta, anarquía total.
En plena ruta y ya establecido cierto equilibrio en medio del ambiente interno de la capsula, entra en frecuencia una transmisión del ministerio del poder para la inteligencia y comprensión emocional en donde el líder supremo de la civilización cómica expone a los habitantes de la galaxia sus nuevas formas de desarrollo y expansión del conocimiento, así como sus inversiones y sacrificios para la prosperidad de los tripulantes de la nave…¿Era esto lo que faltaba?...Una risa invadió la mente del muchacho, que en su tierna pero experimentada juventud, pudo concebir el fruto de las palabras del líder y enriquecer mas su ego y sabiduría.
En medio de esta misión, digerir cada momento, cada exposición de la naturaleza y de sus compañeros de viaje, hizo pensar al muchacho: y es que ¿el no estaba solo?...pues eso sentia, hasta que pudo reaccionar y reflexionar sobre la misión en la que estaba inmerso: su supervivencia.

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